He de reconocer abiertamente que la forma de actuar de mi mujer cuando vienen gente de otras confesiones que su actitud es muy acertada, diciéndoles lo siguiente: Ustedes están de acuerdo con su forma de vivir, te contestaran si e intentan darte razones, ella coge y con educación les corta diciéndoles yo mire estoy de acuerdo con mi forma de vivir, por tanto no me interesa lo que ustedes me digan porque me encuentro realizada asi. Cuando me visiten yo haré exactamente lo mismo, y es más, les diré, que no gasten sus folletos porque no los voy a leer y no vale la pena que lo tire para reciclarlo. En cuestión religiosa no vale la pena andar con discusiones porque a mi no me van a convencer porque tengo otra visión totalmente distinta a los de otra confesión religiosa. Por supuesto que les trato con la mayor educación posible. En verdades evangélicas no quiero discutir porque no vale la pena. Antes los recibia y se armaban unas conversaciones tremendas que no me llevaban a ninguna parte porque ni yo los convenzo a ellosl ni viceversa. De aquí no va a salir la luz. Si todos los que vienen por la puerta me hablan de salvación, ya está el lío armado. Si la religión que me enseñaron mis padres no la llevo a cabo para que voy a otra confesión, para nada. Si alguien viniese diciendo que quiere vivir el evangelio, a lo mejor ya hablo distendidamente con él.
viernes, 3 de febrero de 2017
LLAMAN A MI PUERTA OTRAS CONFESIONES RELIGIOSAS
He de reconocer abiertamente que la forma de actuar de mi mujer cuando vienen gente de otras confesiones que su actitud es muy acertada, diciéndoles lo siguiente: Ustedes están de acuerdo con su forma de vivir, te contestaran si e intentan darte razones, ella coge y con educación les corta diciéndoles yo mire estoy de acuerdo con mi forma de vivir, por tanto no me interesa lo que ustedes me digan porque me encuentro realizada asi. Cuando me visiten yo haré exactamente lo mismo, y es más, les diré, que no gasten sus folletos porque no los voy a leer y no vale la pena que lo tire para reciclarlo. En cuestión religiosa no vale la pena andar con discusiones porque a mi no me van a convencer porque tengo otra visión totalmente distinta a los de otra confesión religiosa. Por supuesto que les trato con la mayor educación posible. En verdades evangélicas no quiero discutir porque no vale la pena. Antes los recibia y se armaban unas conversaciones tremendas que no me llevaban a ninguna parte porque ni yo los convenzo a ellosl ni viceversa. De aquí no va a salir la luz. Si todos los que vienen por la puerta me hablan de salvación, ya está el lío armado. Si la religión que me enseñaron mis padres no la llevo a cabo para que voy a otra confesión, para nada. Si alguien viniese diciendo que quiere vivir el evangelio, a lo mejor ya hablo distendidamente con él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario