martes, 28 de abril de 2015

INTERCESIÓN CERRADA E INDEFINIDA EN SU DURACIÓN



    

               INTRODUCCIÓN
      Esta es la que yo llevé a cabo cuando mi papá después de unos días fallecido, logró ante Dios la prerrogativa de súplica, haciendo funcionar un reloj automático que para colmo no se paraba sin estar  puesto en la muñeca (aún funcionando normalmente si está quieto sin moverse no funciona cuanto y más si tiene el mecanismo roto)  funcionaba normalmente sin moverlo. Fue indefinida porque a partir de este hecho milagroso, intercedí por él confesando y comulgando tres días seguidos, ni que decir tiene que al darme la absolución, siento el estado purificativo de su alma-espíritu durante el tiempo de decir la frase: yo te absuelvo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Cuando pasaron tres días de bastante tribulación hasta que se paró en las seis de la mañana con el minutero y segundero montados en las doce, es decir, que no se pararon las agujas de cualquier manera, con lo cual yo entendí de inmediato que estaba en la dimensión eterna de la gloria del Padre, no en nuestra dimensión temporal, allá el tiempo no cuenta, no transcurre. Cuando yo estaba llorando durante estas tres noches, debido a su sufrimiento, oía la llamada autoritaria de él ¡Tomás!, ¿Tomás!..con lo cual yo entendía como que me indicaba que estaba haciendo un disparate al afligirme de esa forma tan dramática(mi papá en vida siempre me llamaba cariñosamente con el diminutivo). Aquí si hay acepción de personas e intencionalidad clara de pedir por él, jugándome el tipo porque al comulgar estaba el conmigo o contra mí y sentía por tanto la purificación espiritual correspondiente.
         DESARROLLO
      Una vez conocida la desagradable noticia de que el accidente aéreo del 24 de marzo había sido provocado por el copiloto con el catastrófico resultado de 150 muertes incluido el mismo. Entonces también me causaron fuerte conmoción de que la causa se le había reproducido por una fuerte depresión que estando en tratamiento y de baja ocultó para poder volar. Luego se supo de que fue como premeditado porque había conseguido información en internet. Entonces empecé a cavilar, por un lado el sufrimiento grande que tendría en el Purgatorio porque me lo podía imaginar, debido a la experiencia propia de las purificación espiritual intensa que tuve en minuto y medio, el más largo y doloroso de mi vida(ésta fue una fase purgativa del don de la fe), este fue un punto de referencia para comprender el gran sufrimiento espiritual de este desdichado (no lo digo en sentido peyorativo sino en base a su purificación muy dolorosa) copiloto en la otra vida. La primera caja negra que se encontró pronto, daba unos datos alarmantes y claros, deduciéndose que este accidente había sido provocado por el copiloto. Entonces pensé en lo que decía Santa Teresa que la imaginación es la loca de la casa, que siempre interpreté como mi mente que ésta me había jugado una mala pasada, queriendo nada menos que demostrar la existencia de Dios a pesar del don de la fe que había recibido. Esta es la causa por la que yo me llené de empatía con lo que le podía haber pasado al copiloto que no la controló, debido a su enfermedad, entonces tuve un pensamiento desafortunado deseando que se hubiese tomado un medicamento que tuviera como efecto secundario la inducción al suicidio, este hecho rebajaría considerablemente la pena purificativa después de morir. Como ya me estaba metiendo en el libre albedrío y a un apego a mis sentimientos tremendo es por lo que recibí unas purificaciones intensas al meterme sin darme cuenta en cábalas sin sentido y dudando de la misericordia de Dios. Una vez que me informo de que no tomó ni medicinas y para colmo fue a trabajar estando de baja, es por lo que su culpabilidad moral ya empezó aquí y es por ello que llamé a mi hermana la mediana para que intercediera por él oyendo tres misas y comentandole todo lo que se iba sabiendo de él, también dije que pidiese por sus víctimas, esto por descontado. Fueron conociéndose más datos que indicaban que consultó por internet como bloquear la puerta de la cabina y para colmo aceleró la caída del aparato, todos estos agravantes se los explicaba a mi hermana la mayor porque decía que estaba loco, mi objetivo era que ofreciese por él y por sus víctimas tres misas con mayor fervor. Poco a poco llegó el “Domingo de Ramos” y solía bajar en este día festivo de la semana desde esta segunda vivienda de mi mujer para comprar pan, pero había que esperar como media hora para que se hiciese, entonces lógicamente yo seguí hasta la plaza y como estaba aburrido entré en la iglesia oyendo misa, cuando ésta acabó vi a dos familiares con los que escuché la información del horario de confesiones del jueves y viernes santo que era por la mañana hasta la una, yo solo me acordé de la hora final matinal. Éstos se extrañaron de verme y me invitaron a que cogiese un ramo de un paso que había al final de la iglesia. Iba pasando la semana y llegó el Viernes Santo y le dije a mi mujer que horneaban ese día, es decir, que había pan, ella me decía que no, yo la contradecía y como quise comprobar que tenía razón, bajé para ver si había pan fresco, comprobando que sí. No compré pan porque ella hizo acopio para dos días y a mí no me gusta que sobre este alimento básico y menos tirar el sobrante, luego aproveché el viaje y llegué a la plaza de esta pequeña ciudad y me entró la curiosidad de saber si se confesaba mucha gente para lo cual lógicamente tuve que entrar en la iglesia y a la derecha de la entrada hay una capilla, me quedo asombrado al comprobar que solo había una persona confesándose, me sitúo de pie parado y de pronto sale del confesionario un hombre que casi no podía hablar, hizo como un traspiés y cayó al suelo, rápidamente lo levantamos entre yo y otro señor, el cura volvió a su confesionario porque se asomó para ver que pasaba, después volví al banco pensando si debía de confesarme, me decidí no solo por la obra de caridad sino porque yo podía afortunadamente hablar bien y me acerco al sacerdote, me arrodillo como siempre contestando a la jaculatoria de ave María Purísima, sin pecado concebida, el ministro del Señor siempre pregunta el tiempo que hace que no te confiesas y le respondo desde la guerra del golfo (cuando se firmó la paz), marzo de 1991, unos cuantos años, él deduce que mi confesión es por el accidente aéreo provocado, después de pasada le digo los pecados e inmediatamente le hablo del descubrimiento del milagro mal llamado resurrección de Lázaro, le afirmo que se dio en la eternidad del Padre y de como Él le deja potencialmente abierto al Hijo el ciclo final de la vida cuando no hay oxígeno, Éste hace el acto propiamente dicho del milagro cuando con autoridad le dice “Lázaro levántate y anda” dicho esto lo retorna a la vida, como se dio en la eternidad de la primera persona divina lo podía revivir siendo incluso un fósil, es decir, estaba fuera del tiempo. Seguí comentándole que Santo Tomás habló de potencia y acto, pero que confundió las facultades del alma con el alma-espíritu, le indiqué como no las pude confundir porque me había bebido el cáliz de las purificaciones de mi esencia. Con este descubrimiento quedé purificado porque además noté la manifestación espiritual de la voluntad del alma, nada represiva y placentera, también le manifesté que menudo regalito, él me corrigió diciendo regalito no, gran regalo, de acuerdo con él le contesté si, regalón, venía a decir lo mismo pero con otras palabras. Entendió claramente como consideraba una barbaridad estas muertes porque precisamente recibí el don de la fe cuando reconocí ante Dios que el dar a luz una mujer no era pecado (me faltó decirle que eso no tenía que perdonárselo a ninguna mujer). Sin ponerme penitencia porque comprendió perfectamente que ya la había cumplido con creces con las purificaciones espirituales que tuve que soportar. En el mismo tiempo que me da la absolución con  las palabras: ”yo te absuelvo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, siento la presencia de la purificación muy dolorosa del alma-espíritu del copiloto, por supuesto fue muy desagradable para mí, confirmando mi argumento de que era bastante más intensa y penosa que la que había sufrido en la vía purgativa del don de la fe. Esta manifestación espiritual fue análoga a la que recibí cuando me confesé para interceder por mi papá con la diferencia de que en esta ocasión no pude ofrecerle la primera misa hasta el domingo de Resurrección. Por no haber en esta situación acepción de personas no hubo tribulación, pero si mucho asombro, no me lo esperaba, pero en Dios no hay acepción de personas, en el hombre sí.
Vuelvo a llamar otra vez a mi hermana Tere contándole toda esta experiencia de la confesión, al terminar me dice que hubo una modelo joven eso creo, que murió de cáncer y le dije que pidiese por ella y que le daba a elegir que además pidiese por el copiloto otra vez, no quise darle a entender que estaba obsesionado con el sufrimiento de ese alma. Inmediatamente vuelvo a llamar a mi hermana la mayor y también le cuento como me había confesado con el confesor adecuado porque si doy con otro a lo mejor me decía que me limitase a decir los pecados y que nada de experiencias, menos mal que me dio la razón en esto, motivándome a contarle mis experiencias sobre el don de la fe y como no se lo había relatado antes por lo obsesionada que estaba con la salvación y condenación, estando receloso de que pudiese tener una reacción de temor casi enfermizo al infierno o que le provocase escrúpulos o alguna otra reacción no prevista. Como en esta semana habían pasado hechos tan extraordinarios le sugerí una intercesión cerrada por todos los ocupantes del avión e indefinida porque duraría hasta que todas las almas de los fallecidos en este accidente proviocado estuviesen en la gloria del Padre. Si ella no quería no la llevaría a cabo, aceptó, yo le expliqué que ya me avisarían a través de los niños. Mis hermanas no saben que mi mamá me avisó muy amorosamente con un toque muy especial en mi corazón y con bastantes niños alrededor, yo comprendí inmediatamente que ya estaba en la gloria.
Fue el jueves siguiente cuando al ir a comprar comida para mi perrita, tomé el camino más largo como siempre para así hacer ejercicio, pero claro que por esta ruta hay una iglesia que estaba casualmente abierta, entré en esta ocasión impulsado para interceder por el causante directo del insólito accidente, en esta ocasión había una misa homenaje a Santa Teresa de Jesús conmemorando los 500 años de su nacimiento, en el transcurso de la ceremonia se sitúan una madre y dos hijas delante (por la mañana de este jueves siguiente al de Semana Santa, también se pusieron cerca de mi mujer y yo en una playa una mamá con dos hijas, yo pensé, será mera casualidad porque este sitio es muy informal). Yo al participar en este acto religioso me emocioné un poco, recibiendo una pequeña purificación. Se veían diapositivas fijas en honor a la santa y uno de ellos decía así:
         Nada te turbe(este es el título del poema que estaba incompleto)
           Nada te turbe,
             nada te espante,
             todo se pasa.
           Quién a Dios tiene
              nada le falta.
            Solo Dios basta.
Con todo anhelo estaba esperando el momento solemne cuando el sacerdote dice la paz sea con vosotros daos fraternalmente la paz y curiosamente se la di a la mamá con sus dos hijas y a un señor que estaba a mi lado. Me picó la curiosidad de la coincidencia de estas dos situaciones en sitios diametralmente opuestos y es que la Santa de Ávila tenía dos hermanas y los demás eran hermanos, lo contrario que en mi familia y vaya si se me fue la turbación que llevaba por la intercesión de todas las almas del avión que estaban ya en la gloria del Padre. Consideré esto como un regalo de Dios a través de la santidad de una de sus criaturas. Yo el día anterior le dije a mi hermana más devota que la intercesión universal se interrumpía, circunscribiéndola a todos los accidentados y que cuando estuviesen todos en el cielo automáticamente se abriría para todos. En el Altísimo no existen los automatismos, esto está bien para las máquinas, pero no para Dios. Con toda seguridad no se abrió nada porque no se cerró, más bien quedó el camino libre para que yo dijera a mi hermana que intercediese por los dos últimos montañeros fallecidos y que fue la Santa avilense la que con su súplica beatífica aclaró este desaguisado movido evidentemente por la caridad.
     Vaya por delante que el trastorno mental existente nace sobre todo de la vía purificativa del don de la fe que es real e irrefutable para mí. Ahora con esta gracia de sentir la manifestación espiritual de la voluntad del alma, tal vez mi mente la tenga como un subterfugio para hacerme ver que el sufrimiento del Purgatorio será más llevadero sobre todo si parto de esta vida cuando el Señor quiera para que se den estas gracias con toda su fuerza y plenitud. No crean que me resulta fácil no creer que el Altísimo me está preparando para llevarme y tengo que considerar que Él no se deja llevar por las circunstancias externas porque por otro lado veo la necesidad de vivir amando plenamente a mi familia, practicando la virtud e intercediendo durante unos cuantos años por todos aquellos que malgastan su vida, por supuesto por todos los que fallecen. Reconozco que estoy creyendo también que mis dos hermanas vivirán este tiempo para que sean partícipes de la misma, esto no es nada fácil pero para Él no hay nada imposible.
     POSDATA
   Este poema completo dice que la paciencia todo lo alcanza, yo me siento muy identificado con estos dos versos porque menuda paciencia tengo que tener con mi dichosa mente que no para, pero seguí el proceso paciente de contar mis experiencias religiosas y casi logro la curación total, esto hace unos años era impensable para mí. A pie de confesonario también cité a la santa diciéndole que ella había dicho que la mente era la loca de la casa, él se calló y como el que calla otorga en este caso digo que también entendió que lo decía por el ejecutor de la catástrofe aérea.
   Difícil confesión cuando ves claramente que estás por encima de los preceptos y que no tiene sentido el pecado mortal después de todas las gracias recibidas, que no son pocas, así me lo dio
a entender claramente con su actitud el confesor, claro que todo esto no se lo puedo detallar claramente a la más devota de mis hermanas, la pequeña de ellas está excluida porque profesa una religión que no cree en el Purgatorio y yo no le digo absolutamente nada. Las experiencias sirven para dar testimonio de lo que vives y en mi caso está justificado por la alteración mental obsesiva sino lo cuento lo más detallado posible para paliar este trastorno, sé que nunca se va a curar totalmente, pero si aliviar su intensidad, que no es poco, con ello me doy por satisfecho. Al interceder yo de esta forma tan casual, veo que Él me hizo ver la gravedad de lo sucedido porque lo permitió así, y que no eran exageraciones mías, ahí están las posibles 14 misas ofrecidas en sufragio, cuyo número coincide con el de las obras de misericordia.
  Está claro que yo pensaba confesarme para relatar el milagro de Lázaro, ya veremos si de manera informal se lo puedo relatar a un sacerdote que está dentro de esta Institución religiosa, el que me confesó ahora sabe el nombre de estos misioneros porque él me lo preguntó.
  Desde luego que bien sabía el Todopoderoso que yo tenía la intención de contarle todo el alcance del milagro que cambió mi vida, pero claro por "Ser el Quien Es" lo hizo coincidir con este desgraciado accidente dándose de forma casual todo el proceso para que pudiese hacerlo, evitándome así la carga del acto intencionado directo, me sentí dirigido por las circunstancias casuales. Ahora este Bienaventurado por el cual intercedí de forma copiosa movido fundamentalmente por
 mi empatía, es muy posible que con su súplica beatífica haya logrado, por supuesto por su plena libertad y sin que yo para nada se lo haya pedido mi cura milagrosa de la catarata que padecía porque veo con una claridad que para mí es desconocida desde hace años. Les puedo asegurar que el primer sorprendido he sido yo que en ninguna de las intercesiones hechas que han sido muchas, jamás he pedido ningún favor,ni siquiera a mi papá porque  veo claramente que la caridad tiene que ser desinteresada y siempre que sea Él el que conceda beneficios, como en este caso para mí, siendo su instrumento de Dios en las dos ocasiones.

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