INTRODUCCIÓN
Esta es la que yo
llevé a cabo cuando mi papá después de unos días fallecido, logró ante Dios la
prerrogativa de súplica, haciendo funcionar un reloj automático que para colmo
no se paraba sin estar puesto en la
muñeca (aún funcionando normalmente si está quieto sin moverse no funciona
cuanto y más si tiene el mecanismo roto)
funcionaba normalmente sin moverlo. Fue indefinida porque a partir de
este hecho milagroso, intercedí por él confesando y comulgando tres días
seguidos, ni que decir tiene que al darme la absolución, siento el estado
purificativo de su alma-espíritu durante el tiempo de decir la frase: yo te
absuelvo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Cuando pasaron
tres días de bastante tribulación hasta que se paró en las seis de la mañana
con el minutero y segundero montados en las doce, es decir, que no se pararon las
agujas de cualquier manera, con lo cual yo entendí de inmediato que estaba en
la dimensión eterna de la gloria del Padre, no en nuestra dimensión temporal,
allá el tiempo no cuenta, no transcurre. Cuando yo estaba llorando durante
estas tres noches, debido a su sufrimiento, oía la llamada autoritaria de él
¡Tomás!, ¿Tomás!..con lo cual yo entendía como que me indicaba que estaba
haciendo un disparate al afligirme de esa forma tan dramática(mi papá en vida
siempre me llamaba cariñosamente con el diminutivo). Aquí si hay acepción de
personas e intencionalidad clara de pedir por él, jugándome el tipo porque al
comulgar estaba el conmigo o contra mí y sentía por tanto la purificación
espiritual correspondiente.
DESARROLLO
Una vez
conocida la desagradable noticia de que el accidente aéreo del 24 de marzo
había sido provocado por el copiloto con el catastrófico resultado de 150
muertes incluido el mismo. Entonces también me causaron fuerte conmoción de que
la causa se le había reproducido por una fuerte depresión que estando en
tratamiento y de baja ocultó para poder volar. Luego se supo de que fue como
premeditado porque había conseguido información en internet. Entonces empecé a
cavilar, por un lado el sufrimiento grande que tendría en el Purgatorio porque
me lo podía imaginar, debido a la experiencia propia de las purificación
espiritual intensa que tuve en minuto y medio, el más largo y doloroso de mi
vida(ésta fue una fase purgativa del don de la fe), este fue un punto de
referencia para comprender el gran sufrimiento espiritual de este desdichado
(no lo digo en sentido peyorativo sino en base a su purificación muy dolorosa)
copiloto en la otra vida. La primera caja negra que se encontró pronto, daba
unos datos alarmantes y claros, deduciéndose que este accidente había sido
provocado por el copiloto. Entonces pensé en lo que decía Santa Teresa que la
imaginación es la loca de la casa, que siempre interpreté como mi mente que
ésta me había jugado una mala pasada, queriendo nada menos que demostrar la
existencia de Dios a pesar del don de la fe que había recibido. Esta es la
causa por la que yo me llené de empatía con lo que le podía haber pasado al
copiloto que no la controló, debido a su enfermedad, entonces tuve un
pensamiento desafortunado deseando que se hubiese tomado un medicamento que
tuviera como efecto secundario la inducción al suicidio, este hecho rebajaría
considerablemente la pena purificativa después de morir. Como ya me estaba
metiendo en el libre albedrío y a un apego a mis sentimientos tremendo es por
lo que recibí unas purificaciones intensas al meterme sin darme cuenta en
cábalas sin sentido y dudando de la misericordia de Dios. Una vez que me
informo de que no tomó ni medicinas y para colmo fue a trabajar estando de
baja, es por lo que su culpabilidad moral ya empezó aquí y es por ello que
llamé a mi hermana la mediana para que intercediera por él oyendo tres misas y
comentandole todo lo que se iba sabiendo de él, también dije que pidiese por
sus víctimas, esto por descontado. Fueron conociéndose más datos que indicaban
que consultó por internet como bloquear la puerta de la cabina y para colmo
aceleró la caída del aparato, todos estos agravantes se los explicaba a mi
hermana la mayor porque decía que estaba loco, mi objetivo era que ofreciese
por él y por sus víctimas tres misas con mayor fervor. Poco a poco llegó el
“Domingo de Ramos” y solía bajar en este día festivo de la semana desde esta
segunda vivienda de mi mujer para comprar pan, pero había que esperar como
media hora para que se hiciese, entonces lógicamente yo seguí hasta la plaza y
como estaba aburrido entré en la iglesia oyendo misa, cuando ésta acabó vi a
dos familiares con los que escuché la información del horario de confesiones
del jueves y viernes santo que era por la mañana hasta la una, yo solo me
acordé de la hora final matinal. Éstos se extrañaron de verme y me invitaron a
que cogiese un ramo de un paso que había al final de la iglesia. Iba pasando la
semana y llegó el Viernes Santo y le dije a mi mujer que horneaban ese día, es
decir, que había pan, ella me decía que no, yo la contradecía y como quise
comprobar que tenía razón, bajé para ver si había pan fresco, comprobando que
sí. No compré pan porque ella hizo acopio para dos días y a mí no me gusta que
sobre este alimento básico y menos tirar el sobrante, luego aproveché el viaje
y llegué a la plaza de esta pequeña ciudad y me entró la curiosidad de saber si
se confesaba mucha gente para lo cual lógicamente tuve que entrar en la iglesia
y a la derecha de la entrada hay una capilla, me quedo asombrado al comprobar
que solo había una persona confesándose, me sitúo de pie parado y de pronto
sale del confesionario un hombre que casi no podía hablar, hizo como un
traspiés y cayó al suelo, rápidamente lo levantamos entre yo y otro señor, el
cura volvió a su confesionario porque se asomó para ver que pasaba, después
volví al banco pensando si debía de confesarme, me decidí no solo por la obra
de caridad sino porque yo podía afortunadamente hablar bien y me acerco al sacerdote,
me arrodillo como siempre contestando a la jaculatoria de ave María Purísima,
sin pecado concebida, el ministro del Señor siempre pregunta el tiempo que hace
que no te confiesas y le respondo desde la guerra del golfo (cuando se firmó la
paz), marzo de 1991, unos cuantos años, él deduce que mi confesión es por el
accidente aéreo provocado, después de pasada le digo los pecados e
inmediatamente le hablo del descubrimiento del milagro mal llamado resurrección
de Lázaro, le afirmo que se dio en la eternidad del Padre y de como Él le deja
potencialmente abierto al Hijo el ciclo final de la vida cuando no hay oxígeno,
Éste hace el acto propiamente dicho del milagro cuando con autoridad le dice
“Lázaro levántate y anda” dicho esto lo retorna a la vida, como se dio en la
eternidad de la primera persona divina lo podía revivir siendo incluso un
fósil, es decir, estaba fuera del tiempo. Seguí comentándole que Santo Tomás
habló de potencia y acto, pero que confundió las facultades del alma con el
alma-espíritu, le indiqué como no las pude confundir porque me había bebido el
cáliz de las purificaciones de mi esencia. Con este descubrimiento quedé
purificado porque además noté la manifestación espiritual de la voluntad del
alma, nada represiva y placentera, también le manifesté que menudo regalito, él
me corrigió diciendo regalito no, gran regalo, de acuerdo con él le contesté
si, regalón, venía a decir lo mismo pero con otras palabras. Entendió
claramente como consideraba una barbaridad estas muertes porque precisamente
recibí el don de la fe cuando reconocí ante Dios que el dar a luz una mujer no
era pecado (me faltó decirle que eso no tenía que perdonárselo a ninguna
mujer). Sin ponerme penitencia porque comprendió perfectamente que ya la había
cumplido con creces con las purificaciones espirituales que tuve que soportar.
En el mismo tiempo que me da la absolución con
las palabras: ”yo te absuelvo en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo, siento la presencia de la purificación muy dolorosa del alma-espíritu
del copiloto, por supuesto fue muy desagradable para mí, confirmando mi
argumento de que era bastante más intensa y penosa que la que había sufrido en
la vía purgativa del don de la fe. Esta manifestación espiritual fue análoga a
la que recibí cuando me confesé para interceder por mi papá con la diferencia
de que en esta ocasión no pude ofrecerle la primera misa hasta el domingo de
Resurrección. Por no haber en esta situación acepción de personas no hubo
tribulación, pero si mucho asombro, no me lo esperaba, pero en Dios no hay
acepción de personas, en el hombre sí.
Vuelvo a llamar otra vez a mi hermana Tere contándole
toda esta experiencia de la confesión, al terminar me dice que hubo una modelo
joven eso creo, que murió de cáncer y le dije que pidiese por ella y que le
daba a elegir que además pidiese por el copiloto otra vez, no quise darle a
entender que estaba obsesionado con el sufrimiento de ese alma. Inmediatamente
vuelvo a llamar a mi hermana la mayor y también le cuento como me había confesado
con el confesor adecuado porque si doy con otro a lo mejor me decía que me
limitase a decir los pecados y que nada de experiencias, menos mal que me dio
la razón en esto, motivándome a contarle mis experiencias sobre el don de la fe
y como no se lo había relatado antes por lo obsesionada que estaba con la
salvación y condenación, estando receloso de que pudiese tener una reacción de
temor casi enfermizo al infierno o que le provocase escrúpulos o alguna otra
reacción no prevista. Como en esta semana habían pasado hechos tan
extraordinarios le sugerí una intercesión cerrada por todos los ocupantes del
avión e indefinida porque duraría hasta que todas las almas de los fallecidos
en este accidente proviocado estuviesen en la gloria del Padre. Si ella no quería
no la llevaría a cabo, aceptó, yo le expliqué que ya me avisarían a través de
los niños. Mis hermanas no saben que mi mamá me avisó muy amorosamente con un
toque muy especial en mi corazón y con bastantes niños alrededor, yo comprendí
inmediatamente que ya estaba en la gloria.
Fue el jueves siguiente cuando al ir a comprar comida
para mi perrita, tomé el camino más largo como siempre para así hacer
ejercicio, pero claro que por esta ruta hay una iglesia que estaba casualmente
abierta, entré en esta ocasión impulsado para interceder por el causante
directo del insólito accidente, en esta ocasión había una misa homenaje a Santa
Teresa de Jesús conmemorando los 500 años de su nacimiento, en el transcurso de
la ceremonia se sitúan una madre y dos hijas delante (por la mañana de este
jueves siguiente al de Semana Santa, también se pusieron cerca de mi mujer y yo
en una playa una mamá con dos hijas, yo pensé, será mera casualidad porque este
sitio es muy informal). Yo al participar en este acto religioso me emocioné un
poco, recibiendo una pequeña purificación. Se veían diapositivas fijas en honor
a la santa y uno de ellos decía así:
Nada te
turbe(este es el título del poema que estaba incompleto)
Nada te
turbe,
nada
te espante,
todo
se pasa.
Quién a
Dios tiene
nada
le falta.
Solo
Dios basta.
Con todo anhelo estaba esperando el momento solemne
cuando el sacerdote dice la paz sea con vosotros daos fraternalmente la paz y
curiosamente se la di a la mamá con sus dos hijas y a un señor que estaba a mi
lado. Me picó la curiosidad de la coincidencia de estas dos situaciones en
sitios diametralmente opuestos y es que la Santa de Ávila tenía dos hermanas y
los demás eran hermanos, lo contrario que en mi familia y vaya si se me fue la
turbación que llevaba por la intercesión de todas las almas del avión que
estaban ya en la gloria del Padre. Consideré esto como un regalo de Dios a
través de la santidad de una de sus criaturas. Yo el día anterior le dije a mi
hermana más devota que la intercesión universal se interrumpía,
circunscribiéndola a todos los accidentados y que cuando estuviesen todos en el
cielo automáticamente se abriría para todos. En el Altísimo no existen los
automatismos, esto está bien para las máquinas, pero no para Dios. Con toda
seguridad no se abrió nada porque no se cerró, más bien quedó el camino libre
para que yo dijera a mi hermana que intercediese por los dos últimos montañeros
fallecidos y que fue la Santa avilense la que con su súplica beatífica aclaró
este desaguisado movido evidentemente por la caridad.
Vaya por
delante que el trastorno mental existente nace sobre todo de la vía
purificativa del don de la fe que es real e irrefutable para mí. Ahora con esta
gracia de sentir la manifestación espiritual de la voluntad del alma, tal vez
mi mente la tenga como un subterfugio para hacerme ver que el sufrimiento del
Purgatorio será más llevadero sobre todo si parto de esta vida cuando el Señor
quiera para que se den estas gracias con toda su fuerza y plenitud. No crean
que me resulta fácil no creer que el Altísimo me está preparando para llevarme
y tengo que considerar que Él no se deja llevar por las circunstancias externas
porque por otro lado veo la necesidad de vivir amando plenamente a mi familia,
practicando la virtud e intercediendo durante unos cuantos años por todos
aquellos que malgastan su vida, por supuesto por todos los que fallecen.
Reconozco que estoy creyendo también que mis dos hermanas vivirán este tiempo
para que sean partícipes de la misma, esto no es nada fácil pero para Él no hay
nada imposible.
POSDATA
Este poema
completo dice que la paciencia todo lo alcanza, yo me siento muy identificado
con estos dos versos porque menuda paciencia tengo que tener con mi dichosa
mente que no para, pero seguí el proceso paciente de contar mis experiencias
religiosas y casi logro la curación total, esto hace unos años era impensable
para mí. A pie de confesonario también cité a la santa diciéndole que ella había
dicho que la mente era la loca de la casa, él se calló y como el que calla
otorga en este caso digo que también entendió que lo decía por el ejecutor de
la catástrofe aérea.
Difícil
confesión cuando ves claramente que estás por encima de los preceptos y que no
tiene sentido el pecado mortal después de todas las gracias recibidas, que no
son pocas, así me lo dio
a entender claramente con su actitud el confesor, claro
que todo esto no se lo puedo detallar claramente a la más devota de mis
hermanas, la pequeña de ellas está excluida porque profesa una religión que no
cree en el Purgatorio y yo no le digo absolutamente nada. Las experiencias
sirven para dar testimonio de lo que vives y en mi caso está justificado por la
alteración mental obsesiva sino lo cuento lo más detallado posible para paliar
este trastorno, sé que nunca se va a curar totalmente, pero si aliviar su
intensidad, que no es poco, con ello me doy por satisfecho. Al interceder yo de
esta forma tan casual, veo que Él me hizo ver la gravedad de lo sucedido porque
lo permitió así, y que no eran exageraciones mías, ahí están las posibles 14
misas ofrecidas en sufragio, cuyo número coincide con el de las obras de
misericordia.
Está claro que yo
pensaba confesarme para relatar el milagro de Lázaro, ya veremos si de manera
informal se lo puedo relatar a un sacerdote que está dentro de esta Institución
religiosa, el que me confesó ahora sabe el nombre de estos misioneros porque él
me lo preguntó.
Desde luego que bien sabía el Todopoderoso que yo tenía la intención de contarle todo el alcance del milagro que cambió mi vida, pero claro por "Ser el Quien Es" lo hizo coincidir con este desgraciado accidente dándose de forma casual todo el proceso para que pudiese hacerlo, evitándome así la carga del acto intencionado directo, me sentí dirigido por las circunstancias casuales. Ahora este Bienaventurado por el cual intercedí de forma copiosa movido fundamentalmente por
mi empatía, es muy posible que con su súplica beatífica haya logrado, por supuesto por su plena libertad y sin que yo para nada se lo haya pedido mi cura milagrosa de la catarata que padecía porque veo con una claridad que para mí es desconocida desde hace años. Les puedo asegurar que el primer sorprendido he sido yo que en ninguna de las intercesiones hechas que han sido muchas, jamás he pedido ningún favor,ni siquiera a mi papá porque veo claramente que la caridad tiene que ser desinteresada y siempre que sea Él el que conceda beneficios, como en este caso para mí, siendo su instrumento de Dios en las dos ocasiones.
Desde luego que bien sabía el Todopoderoso que yo tenía la intención de contarle todo el alcance del milagro que cambió mi vida, pero claro por "Ser el Quien Es" lo hizo coincidir con este desgraciado accidente dándose de forma casual todo el proceso para que pudiese hacerlo, evitándome así la carga del acto intencionado directo, me sentí dirigido por las circunstancias casuales. Ahora este Bienaventurado por el cual intercedí de forma copiosa movido fundamentalmente por
mi empatía, es muy posible que con su súplica beatífica haya logrado, por supuesto por su plena libertad y sin que yo para nada se lo haya pedido mi cura milagrosa de la catarata que padecía porque veo con una claridad que para mí es desconocida desde hace años. Les puedo asegurar que el primer sorprendido he sido yo que en ninguna de las intercesiones hechas que han sido muchas, jamás he pedido ningún favor,ni siquiera a mi papá porque veo claramente que la caridad tiene que ser desinteresada y siempre que sea Él el que conceda beneficios, como en este caso para mí, siendo su instrumento de Dios en las dos ocasiones.
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