INTRODUCCIÓN
Esta es una frase de Sócrates, filósofo griego del Siglo V antes de Cristo, aplicable en mi caso, dado que después de hacer una introspección de mi mismo la resumo asi: a mi razón lo que es de mi razón y a mi espíritu lo que es de mi espíritu. Esta dualidad se da por el propio proceso de curación parcial, otra causa es porque la parte racional me dice que para qué sufrir tanto sino le sirve de nada. Es normal mi búsqueda y curiosidad por temas religiosos, concretamente por el milagro mal llamado resurrección de Lázaro. No sé si será por mi constancia que ahora si me inspiró en el tema, descendiendo mi grado de frustración por no querer cumplir mi ideal de santidad, de ahí que mi parte racional se vuelva tan análitica, lo que me ha inspirado al mismo tiempo que he practicado la virtud, siendo este el referente básico y fundamental. Yo nunca creí que pudiese tener tanto conocimiento de este gran milagro de la cristiandad, todo lo que afirmo aqui para nada se puede encontrar en ningún libro. La base en la que fundamento este hecho es que cuando yo daba clases, al explicar el ciclo del agua, dibujaba todos sus elementos: El Sol arriba, el mar, los rios y las montañas abajo, marcando con una flecha el calor del astro rey sobre el mar, el vapor subiendo y formando las nubes, la lluvia con líneas discontinuas, pero para nada ponía el tiempo de cada proceso porque es independiente del mismo, no existe. Dicho ciclo daba como resultado que la cantidad total del agua de la Tierra permanece constante. Por cierto no se me da bien el dibujo aunque éste si era fácil de hacer. Lo que si está claro es que Jesucristo al unirse a ellos y decir que estaba muerto no les mintió sino que les ocultó toda la verdad porque no la podrían entender. Actualmente si la comprendo por las gracias del santo sacramento del matrimonio por el cual abrí la vía de la inspiración y practicando la virtud dentro del mismo, por supuesto con una armonía dentro de mi familia.
DESARROLLO
Nadie me negará que la muerte es el ciclo final de la vida y que lo último que muere es el cerebro. En el milagro de Lázaro no me encajaba para nada el concepto de tiempo. Cuando nuestro personaje está en la última fase de la muerte cerebral que ya no hay oxígeno existe otro ciclo que lleva a la muerte real. Este ciclo lo dejó el Padre potencialmente abierto y Jesucristo cuando pronunció la frase Sal fuera, entonces nuestro personaje retornó a la vida. Sino pongo la palabra potencialmente, hubiera vivido igual pero sin intervenir el Maestro. Él sabia esto y por eso dijo que la enfermedad de él no acabaría en muerte y que todo ocurría para dar gloria a Dios. Como los familiares no entenderían el proceso por eso les dijo que había muerto. Con el ciclo potencialmente abierto podía haber hecho el milagro mucho más tarde, pero por su misericordia tardó cuatro días en vez de tres para evitar coincidencias con su resurrección. En realidad el Padre ya comenzó el milagro en el momento de la fase muerte cerebral sin oxígeno.
CONCLUSIÓN
En el ciclo normal de la muerte cerebral cuando no hay oxígeno, ocurre lo mismo, que el tiempo no existe, al decir que el cerebro puede estar 6 u 8 minutos, en realidad se está midiendo un proceso que además no se conoce bien, hay casos en que este tiempo es superado con creces.
En estos momentos yo me doy perfectamente cuenta que el tiempo no existe que es una medida aleatoria de sucesos sin sucesión temporal propiamente dicha, solo usamos estas medidas a título de orientación nada más.
1 comentario:
Gran frase que induce a la sabiduría personal
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